La comunidad de Lewiston, Maine, se encuentra en estado de shock después de los trágicos tiroteos perpetrados por un militar en la reserva llamado Robert Card. Los dos ataques, que tuvieron lugar en una bolera y un restaurante local, resultaron en 18 personas muertas y 13 heridas.
La matanza ha llevado a un llamado a la acción para abordar el control de armas en Maine y en todo el país. La falta de regulaciones más estrictas y la facilidad para adquirir armas han suscitado preocupación y debate.
El comportamiento preocupante de Card en el Ejército y su reciente tratamiento psiquiátrico han aumentado las interrogantes sobre qué pudo haber llevado a esta tragedia. La comunidad local se ha unido en un luto colectivo mientras las autoridades continúan la búsqueda del agresor.












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